jueves, 25 de junio de 2009

EL JARDINERO


Gracias Charo, por este bonito cuento que has escrito
y has querido compartir. Un abrazo mujer guerrera, maestra.


En la entrada de un colegio estaban las madres esperando a que sus hijos salieran. Parecían gallinas en un corral, discutiendo por el trato que una profesora daba a sus niños: unas a favor, otras en contra.

Esta profesora siempre comparaba a sus alumnos:
"Tu eres peor que tu hermano que lo tuve en cuarto";"tu eres mejor que fulanito"...
Siempre lo mismo... Y ésta era la discusión.
Las madres a cuyos hijos alababa estaban a su favor, las madres de los niños que no recibían el mismo trato estaban en contra -Os podéis imaginar-.
El jaleo que se formó fue tal, que por allí pasó un anciano y fue imposible que el pobre hombre no se enterara de todo lo que allí se decía.

Una mañana la profesora entró en su clase. Encima de su mesa había un gran ramo de flores y una nota que decía:"son para ti, por ser profesora".
No era su cumpleaños; seguro que lo habían dejado por error.Volvió a leer la nota, se sentó en su silla, miró el enorme ramo y el suave aroma llegó a su nariz haciéndole entrar en un extraño sueño...Vio un solar vacío...vio a un joven que estaba limpiando y recogiendo toda la porquería que allí había. Después vio como este mismo solar ya estaba limpio y el joven plantaba semillas, removía la tierra y la abonaba. Mientras lo hacía iba diciendo: "os planto para que nazcáis y hagáis de este terreno un trocito de mundo más bello. Con todo mi amor". Por último vio a un anciano. La profesora no pudo reconocer el solar, pues lo que vio fue un gran jardín donde crecían toda clase de flores: unas eran enormes, otras pequeñitas, unas crecían al sol y otras a la sombra. A cada una de ellas el anciano cuidaba y les daba lo que realmente necesitaban. Siempre les hablaba y les daba las gracias por ser tan diferentes y tan hermosas. Las flores, agradecidas, obsequiaban con su aroma al anciano...

La profesora despertó del extraño sueño; no sabía que pensar. Volvió a mirar el ramo, cogió la nota y siguió leyendo: "ninguna de estas flores son iguales, cada una ha necesitado cuidados diferentes pero todas y cada una de ellas son hermosas. Si las cuidas te entregarán todo su amor". Volvió a mirar las flores con más detenimiento y encontró un pequeñito papel en cada tallo: en el clavel ponía Juan, en la rosa, María, en la petunia, Javier...y así hasta completar los nombres de todos sus alumnos pasados y presentes. Por último la nota decía: "Mira bien, todos ellos son tu jardín. Que todas estas flores lleguen a ser hermosas está en tus manos.
Firmado:

El jardinero.

Y dicen y cuentan que algo pasó. A partir de aquel día dejó de ser profesora para convertirse en una gran maestra y, sobre todo, en jardinera.

Rosario Quiles.

El cuadro es "Campo de tulipanes" de Vincent Van Gogh

1 comentario:

  1. Este cuento me ha recordado la carta del Tarot Osho Zen "la comparación", aquella en la que aparece algo así como el tronco de un roble junto al tronco de un bambú. Así mismo, también me ha venido la carta del "florecimiento".
    Gracias por tan bonito cuento.

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