martes, 16 de junio de 2009

GATAS


Cuánto aprendemos de los animales... Nos reflejan nuestros miedos, nuestras creencias, nos ponen delante la imagen de nosotros mismos que, por suerte, queremos desmontar, y much@s, acabamos cambiando un patrón que llevamos enganchado desde la infancia. Podría explicar tantas cosas sobre mi reacción ante los animales de compañía: miedo, sobreprotección, incomprensión, amor, moralidad, claridad, entendimiento, juego, locura, enfado, preocupación, noches en vela cuidando, dando calor, aliento... Pero por suerte, llevo tiempo trabajándome con los que conozco, con los que entran en casa, con los que comparto mi día a día, con los que encuentro muertos en mi camino... Y he tenido que dejar de escuchar a la familia y a la gente que tiene prejuicios hacia este tema.

La última en enseñarme a ser madre ha sido Gabrielle. Es una gata muy salvaje e independiente. No he conseguido y no he podido que sea mansurrona, que se deje coger, que se eche la siesta conmigo -sólo lo admite de vez en cuando, en situaciones muy concretas y también tiene una historia personal-, pero sin embargo, me ha mostrado la gestación de vida en el vientre de una madre, los cambiantes estados de ánimo que acompañan este gran acontecimiento, el cambio físico del cuerpo, me ha hablado, me ha dado las gracias, y yo le he dado las gracias, me ha pedido compañía cuando lo ha necesitado y sé que se siente apoyada por mí, pues lo ha mostrado en varios actos. Se ha comportado como una auténtica madre con sus gatitos, y hoy, a sólo 12 horas de haberla esterilizado, le estaba dando de mamar a su pequeñina, a la que nos hemos quedado de una camada de 5 que ya viven con otras personas.
Siento un amor muy profundo hacia los animales en general y he arrastrado su sufrimiento hasta hace bien poco. Me ha costado mucho desprenderme de un sentimiento muy grande de frustración por no poder "salvarlos a todos". Es difícil de explicar pero esa tristeza podía conmigo.
No sabéis cuánto disfruto, simplemente, mirándolos y observándolos.
Hoy me he hecho unas fotos con las dos gatitas, mis grandes maestras durante este proceso de mi embarazo que siento, ya está llegando a su fin.
Casualmente, aunque ya sabemos que no existen las casualidades, hoy leía un poema de Gioconda Belli y prestaba atención a las gatitas y a mi panza... y en éstas que llama Gloria para contarme y emocionarme con su historia sobre la gatita que se ha quedado: la ha puesto en jaque, la ha animado a seguir sanando y como Gloria es muy valiente y una mujer guerrera, está aprovechando cada momento que está viviendo en esta etapa de su intensa vida. ¡Que así sea para todas nostras, las mujeres, las gatas salvajes, las lobas, las leonas, las ballenas!
Y también voy a dejar el poema de Gioconda Belli en esta entrada.

Como Gata Boca Arriba

Te quiero como gata boca arriba,
panza arriba te quiero,
maullando a través de tu mirada,
de este amor-jaula
violento,
lleno de zarpazos
como una noche de luna
y dos gatos enamorados
discutiendo su amor en los tejados,
amándose a gritos y llantos,
a maldiciones, lagrimas y sonrisas
(de esas que hacen temblar el cuerpo de alegría)

Te quiero como gata panza arriba
y me defiendo de huir,
de dejar esta pelea
de callejones y noches sin hablarnos,
este amor que me marea,
que me llena de polen,
de fertilidad
y me anda en el día por la espalda
haciéndome cosquillas.

No me voy, no quiero irme, dejarte,
te busco agazapada
ronroneando,
te busco saliendo detrás del sofá,
brincando sobre tu cama,
pasándote la cola por los ojos,
te busco desperezándome en la alfombra,
poniéndome los anteojos para leer
libros de educación del hogar
y no andar chiflada y saber manejar la casa,
poner la comida,
asear los cuartos,
amarte sin polvo y sin desorden,
amarte organizadamente,
poniéndole orden a este alboroto
de revolución y trabajo y amor
a tiempo y destiempo,
de noche, de madrugada,
en el baño,
riéndonos como gatos mansos,
lamiéndonos la cara como gatos viejos y cansados
a los pies del sofá de leer el periódico.

Te quiero como gata agradecida,
gorda de estar mimada,
te quiero como gata flaca
perseguida y llorona,
te quiero como gata, mi amor,
como gata, * Inés,
como mujer,
te quiero.


*El original dice Gioconda. Cámbialo por tu nombre, mujer.

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